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04-abr-2014

Buenos Aires, Argentina - La Fundación Humedales / Wetlands Internacional Argentina junto a la Embajada de los Estados Unidos celebraron el 31 de marzo pasado el Día Nacional del Agua y conmemoraron el Día Mundial de los Humedales que se celebra el 2 de febrero de cada año, organizando una conferencia sobre “Humedales, Agua y Agricultura” en la Embajada de Estados Unidos en Buenos Aires, a la cual asistieron más de sesenta personas de distintos sectores y con diferentes intereses.

La intrínseca relación entre humedales, agua y agricultura es muy importante para la Argentina ya que aproximadamente el 23% de nuestro territorio está ocupado por áreas de humedales, que en la mayoría de los casos están relacionados con la agricultura. La agricultura en particular depende de los humedales y de los bienes y servicios ecosistémicos que éstos proveen, entre los cuales la provisión de agua dulce es uno de los más relevantes. No obstante, los humedales se encuentran hoy muy amenazados por el avance creciente de la frontera agropecuaria que está afectando el natural funcionamiento de estos ecosistemas así como la provisión de bienes y servicios claves para el bienestar humano.

Abrió la conferencia el Encargado de Negocios a cargo de la Embajada Sr. Kevin Sullivan destacando con gran énfasis la preocupación e interés del gobierno de su país por el tema del agua. Interés del cual el Consejero Sr. Frank Talluto dio cuenta en una exposición, presentando datos y acciones concretas en distintos países y en cooperación con numerosas organizaciones.

El Dr. Rubén Quintana, Presidente de la Fundación Humedales, realizó una presentación sobre los efectos del cambio en el uso de la tierra sobre los humedales del Delta del Paraná, demostrando cómo la transformación del humedal a un ecosistema terrestre o acuático a través de endicamientos, rellenos, canalizaciones, zanjeos o dragados lleva a la perdida de importantes bienes y servicios ecosistémicos. Mostró con datos contundentes que al año 2013 existen unas 241.731 ha endicadas en el Delta del Paraná -que representan el 14% de la superficie de la región- y 5.181 kilómetros de terraplenes.

“Un endicamiento para una urbanización, forestación o cultivo posiblemente no altere el funcionamiento de los humedales del Delta pero seguramente sí 100 ó 1000 endicamientos. En el Delta del Paraná los efectos de una acción se transmiten a las áreas vecinas, por lo que se debería evaluar el problema de los impactos acumulativos...” señaló el presidente de la Fundación Humedales.

“La capacidad del Delta para amortiguar las inundaciones es un servicio ecológico clave para evitar que las poblaciones ubicadas a lo largo de las márgenes del Paraná se vean afectadas por la fuerza de semejante volumen de agua”, remarcó el Presidente de la Fundación Humedales. A modo de ejemplo señaló que el caudal del Paraná en situación ordinaria es de 17.000 m³/s y que durante la crecientes extraordinarias en los años 1982 y 1984, fue de 60.000 m³/s. Finalizó su exposición explicando la necesidad de contar con un ordenamiento del territorio y políticas de gobierno efectivas.

El ordenamiento del territorio es una herramienta fundamental para evitar la pérdida de ecosistemas valiosos por el avance de la frontera agropecuaria. “El monocultivo de soja en nuestro país representa más del 60% de la superficie cultivada y en muchos casos los humedales son considerados un obstáculo para la agricultura. Son drenados y recuperados como tierras agrícolas para aumentar la superficie de producción provocando así una perdida y degradación creciente de estos ecosistemas”. Con estas palabra el Lic. Jan Heinrich, Coordinador del Programa Soja y Humedales de la fundación, inició su presentación sobre “Agricultura, Agua, Soja y Humedales”.

A lo largo de su exposición mostró cómo existe una lógica superposición de las áreas de producción con las principales regiones de humedales del país. Presentó algunos impactos del monocultivo de soja sobre los humedales y muy especialmente sobre la calidad y disponibilidad de agua por contaminación con agroquímicos y fertilizantes. Asimismo presentó con un ejemplo muy contundente de pérdida de humedales, el caso de los Bañados del Río Saladillo, uno de los sitios de mayor biodiversidad de la provincia de Córdoba, donde se perdió el 69% de la superficie de humedales y el 19,6% de las lagunas como resultado del avance de la frontera agropecuaria..

A través de las distintas presentaciones se pudo dar cuenta de la dualidad que existe en la relación de los humedales y la agricultura. Por un lado los humedales proveen de un recurso clave para la agricultura como es el agua, mientras que por el otro esta actividad realizada a gran escala resulta en la pérdida y degradación de humedales.

Desde la Fundación Humedales apostamos a una agricultura responsable, que en su balance contemple la importancia de los humedales como proveedores del recurso agua y otros importantes bienes y servicios para toda la sociedad.

Para descargar el factsheet "Agua, soja y humedales. Aportes hacia un manejo responsable." Haga click sobre la imagen.