Apicultura comunitaria para la conservación del bosque

Dotamos a los apicultores de 17 comunidades indígenas de los municipios de Nahualá y Santa Catarina Ixtahuacán del departamento de Sololá con equipos modernos para fortalecer la actividad apícola y la meliponicultura (crianza de abejas nativas sin aguijón). De esta manera, no solamente se mejora la calidad de vida de las familias involucradas, sino también se contribuye a la conservación de los ecosistemas y los servicios que estos proporcionan.

Las 17 comunidades indígenas beneficiarias están ubicadas en los municipios de Nahualá y Santa Catarina Ixtahuacán del departamento de Sololá, territorio de la microcuenca hidrográfica del Mazá, que a la vez es parte importante de la cuenca alta del río Nahualate, de la vertiente del Océano Pacífico de Guatemala.

Trabajamos con la asociación APICMA que integra en la actualidad a 40 familias apicultoras de la etnia maya K’iche’, todas en condiciones de pobreza y pobreza extrema que dependen de actividades agrícolas en minifundio para su subsistencia.

Para estas familias, la apicultura y la meliponicultura constituyen una oportunidad para el mejoramiento de su calidad de vida, con incidencia directa en la conservación de los ecosistemas a sus alrededores.


Impactos concretos

Con este equipo, se eleva la calidad de la miel que se produce debido a que el proceso de extracción de la miel y estampado de la cera se hará de manera mecánica y no manual como se hacía antes. Se espera un incremento en la producción de al menos el 10%, equivalente a 18.9 quintales más. Por el aumento en cantidad y calidad del producto, hoy en día la cooperativa vende la miel a un comprador por Q. 1,000 por quintal (around USD$129 for 29 litres), significando un aumento en el precio de más de 60% en tres años.

También, en vez de ir a la ciudad para vender el producto, el comprador viene a recogerlo, signifcando un ahorro en tiempo. Todo esto genera una mejora en términos de estabilidad económica y de la seguridad alimentaria de las familias y de la comunidad. La asociación tiene previsto abrir una escuela de apicultura para transferir su conocimiento y las técnicas a la otra generación.

Además, se mantienen y recuperan los ecosistemas, como en 1,300 hectáreas de bosque de ribera en conservación, declarada como reserva natural comunitaria (fuente: AVM). Estos se restauran principalmente con especies forestales y no forestales que tienen floración la mayor parte del año y que son utilizadas por las abejas por ser especies melíferas. Así se asegura la fuente de alimento y de material para las abejas y se contribuirá con la conservación de suelos susceptibles a deslizamientos.

Posibilidades de replicación

Este microproyecto es replicable tanto en la región de la microcuenca del Mazá como en otras regiones de Guatemala, en donde se cuente con flora apícola, agua, precipitación pluvial adecuada y por supuesto abejas. Dada las características ecológicas de Guatemala,  se considera que la apicultura es viable en todas las regiones del país, donde no existe la fumigación con agroquímicos. Sin embargo habrá que tomar en cuenta la finalidad de la producción, por lo que si es para fin comercial, se consideran muchos mejores, las regiones húmedas,  cálidas y con abundante vegetación (Chojolan Aguilar, 1998).

Otra condición para el éxito de la replicabilidad en pequeños apicultores es la unión y organización de estos, como el caso de APICMA, para que se generen mejores beneficios en la producción y comercialización de la miel.

Socios

EL microproyecto de la apicultura es un esfuerzo conjunto en el marco de la Alianza por la Resiliencia (PfR por sus siglas en inglés) con la Asociación Vivamos Mejor (AVM), socio local de CARE.