¡Más que árboles, por favor! Reflexiones sobre la Cumbre de Acción Climática de la ONU por Jane Madgwick, Directora de Wetlands International

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Al ingresar a la Sede de las Naciones Unidas hay que caminar por una explanada donde se presentan los Objetivos de Desarrollo Sostenible como mosaicos brillantes. Es como una especie de camino o escalera hacia el éxito. Es interesante recordar lo que Anonio Guterres, el Secretario General de la ONU, dijo en su discurso de apertura. Menciona que los ODS son interdependientes, y que fracasaremos en alcanzarlos a menos que combatamos eficazmente el cambio climático. Esta iba a ser una Cumbre de ACCIÓN Climática y todos los oradores, tenían solo tres minutos para expresar su punto, anunciando objetivos adoptados, promesas de inversión y compromisos para actuar. ¡Fue un espectáculo fascinante!.

Si bien, estrictamente hablando, las soluciones basadas en la naturaleza son solo una de las muchas vías de acción en la agenda climática, toda la cumbre fue esencialmente sobre la redefinición de la relación entre las personas y la naturaleza.

Con el aumento de la energía y la atención debido a las huelgas por el cambio climático, las protestas de los jóvenes enojados y las llamadas apasionadas de sus líderes, hubo una sensación de humildad en el recinto al comprender que hemos superado los límites del daño. El tiempo se acaba. La negación, la inacción, la corrupción y el interés propio a corto plazo frente a la crisis climática es considerada “el diablo ” por nuestra juventud global. Ahora, los fenómenos meteorológicos extremos, los incendios, las inundaciones y la miseria afectan a los que menos pueden hacer frente.

Antonio Guterres, advirtió que”…la naturaleza está enojada… “. Al mismo tiempo, la naturaleza también fue aclamada por muchos como una parte crítica de la solución, que necesita un gran impulso. Nueva Zelanda describe las soluciones basadas en la naturaleza como “una acción climática poco cocinada” y el Secretario General de la ONU la menciona como la vía de acción más importante, ya que ha sido ignorada durante demasiado tiempo.

Reflexionando sobre la cumbre, se puede decir que a pesar de que el resultado final estuvo muy por debajo de lo que se necesitaba, había mucho por lo que sentirse conmovido. Fue alentador cuando uno tras otro, presidentes, primeros ministros, secretarios generales de agencias de la ONU y directores generales de grandes empresas mostraron su reconocimiento acerca de que la naturaleza tiene un gran potencial para ayudarnos a mitigar y adaptarnos al cambio climático.

Lamentablemente, muchos parecen equiparar la naturaleza con los bosques. Hubo escasa apreciación del papel vital que desempeñan los humedales o sobre las amenazas masivas a la biodiversidad a través de la degradación de ambientes de agua dulce. Sí existió un amplio apoyo para proteger mejor y restaurar los ambientes oceánicos y costeros. Es fundamental que el papel que cumplen los ecosistemas de agua dulce tenga mayor énfasis en la conexión y en el mantenimiento de los bosques y los océanos. Solo unos pocos oradores se refirieron a los enfoques de paisajes y sistemas, mientras que sabemos que los esfuerzos sobre hábitats únicos tendrán un impacto limitado.

Y aunque la realidad de los esquemas de infraestructura gris aún dominan el pensamiento y los gastos de las ciudades para enfrentar el clima, es emocionante imaginar que a través del liderazgo de los alcaldes de las ciudades, nuevas asociaciones e innovaciones podrían llegar a cambiar estas posiciones en la próxima década. Ciertamente hay un sentido de misión para las redes de la ciudad. Las redes de infraestructura azul-verde multifuncionales de diseño y creación harían mucho para enfriar las ciudades, mejorar la biodiversidad local, crear espacios de recreación atractivos o proporcionar alimentos locales, al tiempo que se reduce la huella de carbono.

También hay signos alentadores de que los países se comprometan a la acción colectiva, por ejemplo para garantizar que se conserve el vasto recurso de turberas de la cuenca del Congo. Su degradación sería una tragedia africana que podría tener un efecto desestabilizador en todo el continente, alterando los patrones de lluvia y desencadenando sequías y conflictos.

La iniciativa de la Gran Muralla Verde del Sahel capturó la imaginación de los líderes africanos, pero es lenta en el terreno. A través de la adopción de un enfoque más comunitario, que se conecta con la cultura local y los empleos verdes, ahora se está desarrollando un poderoso movimiento social en todo el continente. Las comunidades se inspiran mutuamente para actuar y esto ayudará a que las inversiones pueda fluir. Esta iniciativa africana podría mostrar el camino hacia un cambio socio-ecológico y transformador. Nosotros, Wetlands International, vamos a ser parte de esto. La Unión Africana se ha comprometido con nuestros Blue Lifelines  – Cursos Vitales – para un compromiso de Sahel Seguro y la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la desertificación apoyó nuestro mensaje sobre cómo el reverdecimiento de las tierras secas debe estar vinculado con la restauración de “ecosistemas azules” (como los ríos, lagos y llanuras aluviales), para asegurar el agua, los alimentos y evitar más conflictos humanos.

¿Será todo esto suficiente y a tiempo? Esa es, por supuesto, la gran pregunta. Hubo alrededor de 150 iniciativas reunidas por la Coalición NBS antes de la cumbre.  ¿Esto además de los compromisos actuales de diferentes naciones, agencias y compañías representará una ola de acción para la recuperación del ecosistema a escala de paisaje? ¿Se recuperará la biodiversidad o superaremos los puntos de inflexión? ¿ Será un resultado justo para las personas más pobres y vulnerables?

Estas son preocupaciones profundas compartidas por muchos durante la cumbre. El elefante en la habitación, que solo los más valientes se atrevieron a señalar, es que para que podamos trabajar con la naturaleza y no en contra de ella, necesitamos reformar radicalmente los sistemas económicos globales. Asegurar que los nuevos acuerdos comerciales no socaven el progreso. Escuchamos que el Reino Unido y la UE están trabajando hacia un nuevo sistema financiero sostenible, que asegure las inversiones en resiliencia climática y detecte los riesgos de desarrollos no sustentables. Eso suena bien. Pero, mientras tanto, los incendios continúan en el Amazonas y en los pantanos de Indonesia.

Como resultado de esta cumbre, especialmente las redes y campañas de soluciones basadas en la naturaleza a las que nos hemos unido, hay un movimiento de rápido crecimiento para abrazar e invertir en la naturaleza. Wetlands International también necesita estar a la altura del desafío.

Se necesita nuestra gente, conocimiento, experiencia y nuestras amplias alianzas en todo el mundo para mostrar y guiar CÓMO hacer realidad las soluciones basadas en la naturaleza en todos los paisajes. Tenemos que trabajar duro y rápido a todas las escalas y con muchos sectores, naciones, ciudades y comunidades. Ya tenemos algunos excelentes modelos de trabajo y enfoques para esto. Así que también demos una luz más brillante sobre lo que funciona y ampliemos nuestras colaboraciones aún más, para que otros puedan magnificar nuestros éxitos.