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Los  glaciares  son  clave para  nuestra biodiversidad 

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Un informe elaborado por Fundación Humedales/ Wetlands International, Fundación Vida Silvestre, Aves Argentinas y WCS Argentina destaca cómo actúan los glaciares como “tanques de agua” naturales, esenciales para sostener una biodiversidad altamente especializada y sensible como el huemul, el macá tobiano o el chorlito de vincha.  

Incluso más allá de las zonas cordilleranas donde se localizan, los glaciares y el ambiente periglaciar cumplen un rol estratégico para la conservación de la biodiversidad de la Argentina y para el funcionamiento de sus ecosistemas, por lo que su protección permite fortalecer la resiliencia de los sistemas naturales y productivos del país.

Estos sistemas actúan como verdaderos “tanques de agua” naturales: almacenan agua en forma de hielo, nieve y suelos congelados, y la liberan de manera gradual, regulando los caudales de ríos y humedales a lo largo del año, especialmente durante los períodos de sequía. En un país donde cerca del 36 % del territorio continental se encuentra dentro de cuencas alimentadas por deshielo glaciar, esta función resulta clave para sostener ecosistemas, actividades productivas, comunidades y medios de vida aguas abajo.

Desde el punto de vista ecológico, los glaciares y el ambiente periglaciar sostienen una biodiversidad altamente especializada y sensible. Humedales altoandinos –incluidas las vegas y bofedales–, turberas patagónicas, bosques andino-patagónicos y ríos de montaña dependen directa o indirectamente del aporte hídrico del deshielo. Estos ambientes albergan especies endémicas y amenazadas de flora y fauna, incluidos anfibios, peces de agua fría, aves de alto valor de conservación y mamíferos emblemáticos como el huemul o la chinchilla de cola corta. De hecho, más de la mitad de las especies de vertebrados del país habitan en regiones cuya dinámica ecológica está ligada al agua proveniente de glaciares, y una proporción aún mayor de las especies amenazadas depende de estos sistemas.

En un contexto de condiciones climáticas cambiantes, con impactos cada vez más evidentes, el retroceso acelerado de glaciares y la degradación del ambiente periglaciar incrementan la vulnerabilidad de estos ecosistemas. Pequeñas alteraciones en la cantidad, calidad o temporalidad del agua pueden desencadenar impactos desproporcionados sobre humedales, ríos y áreas protegidas, afectando la resiliencia ecológica y la conectividad entre ambientes de montaña y llanura.

Por todo lo anterior, la protección integral de los glaciares y del ambiente periglaciar, tal como establece la Ley Nacional 26.639, constituye una de las principales soluciones para conservar la biodiversidad, asegurar servicios ecosistémicos esenciales y reducir los riesgos ambientales a largo plazo. Cualquier modificación a este marco legal debería evaluarse bajo el principio precautorio, considerando los impactos acumulativos y futuros sobre los ecosistemas y las especies que dependen del agua de deshielo.

Leé el informe completo:

Informe Ley de Glaciares y Biodiversidad