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La destrucción de un paisaje singular en la región del Delta del Paraná

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El extractivismo de arena que actualmente sufre la zona de Ibicuy, en el sur de Entre Ríos, representa una pérdida fundamental del patrimonio natural de la provincia de Entre Ríos. El paisaje de dunas, formado durante la ingresión marina ocurrida hace unos 4500 años, dejó su impronta en la región del Delta con el establecimiento de ecosistemas singularmente adaptados en los que se encuentran especies de flora y fauna adaptadas a esas condiciones particulares.

La extracción sin control de arena —principalmente destinada al proceso de Fracking en Vaca Muerta — está impactando profundamente la estructura y funcionamiento de estos ecosistemas y el consiguiente daño ambiental irreversible. Esta zona alberga especies y posee un valor paisajístico excepcional y único dentro de la región del Delta. Esta explotación no solo ha transformado el relieve original del paisaje, convirtiendo las áreas intervenidas en depresiones —en muchos casos con surgencia de la napa freática—, dejando una huella imposible de revertir.

Claramente, este proceso extractivista, al llevarse la arena a miles de kilómetros de distancia, invalida cualquier estrategia de restauración ambiental de estos ecosistemas. Paradójicamente, el área se encuentra dentro de una Reserva de Usos Múltiples (Reserva de los Pájaros y sus Pueblos Libres, Ley 9718/2006), un ámbito donde este tipo de actividades deberían realizarse bajo estrictos criterios de sostenibilidad ambiental y social. Sin embargo, la manera en que se lleva a cabo actualmente no contempla estos criterios.

La pregunta inevitable es: ¿en qué estado de integridad socioecológica quedará la zona una vez que el recurso se agote? ¿Cómo impactaran estas acciones sobre el agua y los humedales aledaños? ¿Cuál es el impacto acumulativo de las areneras en la zona? Las dunas y su biodiversidad quedarán entonces como un vago recuerdo de que el mar alguna vez estuvo allí.

Foto: Rubén Quintana