Península Mitre: el desafío de conservar un territorio único
En Península Mitre -un área natural protegida de 1.034.000 hectáreas que alberga a las turberas más australes del planeta-, estamos acompañando a la Secretaría de Ambiente de Tierra del Fuego en la elaboración de un Plan de Manejo participativo que determinará los usos sostenibles en ese territorio.
Desde 2024 estamos acompañando a la Secretaría de Ambiente de la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur en la elaboración del Plan de Manejo del Área Natural Protegida Península Mitre. En ese marco realizamos jornadas de conocimiento científico y divulgación orientadas a fortalecer la conservación y los usos sostenibles del territorio, y talleres participativos para construir el plan de manejo de forma colaborativa, promoviendo la articulación entre todos los actores vinculados al área.
Los encuentros reunieron a investigadores, organizaciones y actores gubernamentales vinculados al territorio para compartir conocimientos sobre uno de los ecosistemas más valiosos del sur argentino.
Durante las jornadas se presentaron investigaciones sobre biodiversidad, cambio climático, turberas, bosques de macroalgas, fauna marina y terrestre, riesgos geológicos, especies invasoras y patrimonio arqueológico e histórico de Península Mitre. También se abordaron temas vinculados al uso público del área protegida y al proceso colectivo que hizo posible su creación.
En el primer taller participativo se trabajó en la identificación de los principales valores de conservación del área, el análisis de impactos y la elaboración de un diagnóstico integral mediante una matriz FODA, enfocada en fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas.
El Área Natural Protegida Península Mitre se encuentra ubicada al este de la Isla Grande de Tierra del Fuego, y abarca unas 1.034.000 hectáreas, de las cuales 350.000 hectáreas son terrestres y 684.000 hectáreas son marinas. Allí se concentra la mayor parte de las turberas del país, humedales fundamentales para la mitigación de la crisis climática por su capacidad de capturar y almacenar carbono.
Además de sus extensas turberas, la Península Mitre alberga bosques nativos y de macroalgas, además de especies endémicas de flora y fauna nativa amenazadas, como las nutrias de río y marinas, y el pingüino de penacho amarillo. El área también conserva un valioso patrimonio arqueológico con vestigios de pueblos originarios de más de 6.000 años de antigüedad.
La Península Mitre es uno de los ambientes mejor conservados del país y cumple un rol estratégico para la conservación de la biodiversidad y la regulación climática. Generar espacios de intercambio, como estas jornadas y talleres, permite fortalecer las bases técnicas y sociales necesarias para avanzar en el plan de manejo y en una gestión participativa y sostenible del área protegida.
Foto portada: Eduardo Bauducco