2 de febrero / Día Mundial de los Humedales

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Se cumplen 50 años de la Convención de Ramsar, en Irán, que reconoció por primera vez a los humedales como ecosistemas esenciales para la vida en el planeta. En Argentina ocupan una superficie estimada en 600.000 km². Muchos están en riesgo por el aumento de desastres naturales: incendios, sequías, inundaciones y pandemias y por los usos diversos que se les dan como agricultura y urbanizaciones.

Hoy se cumplen 50 años de la Convención de Ramsar, en Irán, que reconoció por primera vez a los humedales como ecosistemas esenciales para la vida en el planeta. Ese convenio, al que adhirieron 171 países, entre ellos Argentina, busca generar un compromiso para protegerlos y conservarlos para la gente y la naturaleza.

Los humedales están entre los ecosistemas más diversos y productivos. Proporcionan servicios básicos y suministran agua potable. Sin embargo, muchos están en riesgo por la continua degradación que sufren y por los usos indebidos que se les da.

Estamos viendo un aumento dramático de desastres naturales: incendios, sequías, inundaciones y pandemias. Los humedales están desapareciendo tres veces más rápido que los bosques y son los que sostienen el 40 % de la biodiversidad del planeta. Son nuestros mayores reservorios naturales de carbono en la tierra para combatir el cambio climático y la base para la producción de alimentos en todo el mundo.

Este año el lema que propone la Convención Ramsar para celebrar el Día Mundial de los Humedales es Humedales y Agua.

En Argentina, los humedales ocupan una superficie estimada en 600.000 km², el 21.5% de nuestro territorio. Entre ellos, se destacan las turberas de Tierra del Fuego y los mallines de la Patagonia, los Esteros del Iberá, las lagunas de altura y salares de la Puna y el Delta del río Paraná.

Este año focalizamos nuestra campaña del Día Mundial de los Humedales en el sistema Paraná-Paraguay por la gran sequía que viene sufriendo este corredor de humedales. Este sistema fluvial es uno de los últimos ejemplos que quedan en el mundo de grandes ríos de flujo libre. Se extiende a lo largo de 3400 km desde el Pantanal, en Brasil, hasta el Delta del Paraná, en Argentina.

Durante el año pasado el río Paraná sufrió una bajante extraordinaria que dejó casi sin agua a los humedales. Ante la sequía, el colchón de restos vegetales que almacena carbono en los humedales se prende fuego con facilidad. Y eso fue lo que pasó. En el Litoral se perdieron 328 mil hectáreas arrasadas por incendios como consecuencia de la gran disponibilidad de vegetación seca y por la acción humana. Estamos viendo cómo se están transformando aceleradamente los humedales en ambientes terrestres para usos diversos como agricultura y urbanizaciones.

“Creemos que en lugar de respuestas de emergencia a la situación, es tiempo de tener políticas públicas que anticipen, prevengan y minimicen los riesgos e impactos asociados a las quemas. Con acciones permanentes de alerta, monitoreo y prevención se podrían evitar las pérdidas sociales y ambientales que hoy experimentamos. Los humedales están para ser aprovechados, pero hay que pensar formas de producción innovadoras y más amigables con el medio ambiente”, opinó Daniel Blanco, director ejecutivo de Fundación Humedales / Wetlands International LAC.

¿Por qué debería preocuparnos el estado de los ecosistemas naturales y su biodiversidad en el medio de una pandemia? Tal vez esta pregunta no nos la hubiéramos hecho antes de que comenzara a dispersarse el virus que actualmente tiene en jaque a todo el planeta.

¿Por qué es necesario hoy más que nunca proteger y conservar estos ecosistemas naturales y su biodiversidad en medio de una pandemia? Porque nuestra salud está estrechamente ligada a la salud ambiental. Al extenderse las áreas de producción y la extracción de recursos naturales, se produjo un acercamiento de las personas a las especies silvestres. “La destrucción de hábitats naturales, la disminución de la biodiversidad y la alteración de los ecosistemas facilitan la propagación de virus. En este contexto, resulta necesario mantener a los ecosistemas naturales en un buen nivel de salubridad con políticas públicas que apunten al ordenamiento ambiental territorial de las actividades humanas, a cambios en los hábitos de consumo y en los modos de apropiación de la naturaleza, y al mantenimiento de la integridad de los ecosistemas naturales. Esperemos que esta dura experiencia que nos atraviesa con la actual pandemia nos haga reflexionar sobre la necesidad de repensar la relación de la sociedad con la naturaleza”, concluyó Rubén Quintana, presidente de Fundación Humedales, quien además es investigador principal del CONICET y director del Instituto de Investigación e Ingeniería Ambiental Regular (CONICET-UNSAM).

Link al video del Día Mundial de los Humedales