Bandada de aves de la especie Chloephaga volando en la Patagonia Bandada de aves de la especie Chloephaga volando en la Patagonia

Las áreas protegidas no siempre favorecen la conservación de la biodiversidad: el manejo es un aspecto clave

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El impacto de la creación de nuevas áreas protegidas como las reservas naturales sobre la fauna y la flora silvestre es variable. Esto surge de un estudio realizado recientemente sobre el efecto que tienen estas áreas sobre las aves acuáticas, publicado en la prestigiosa revista científica Nature y en la que participó Wetlands International. En el mismo se demuestra que el manejo de las reservas naturales para proteger las especies es crucial, y que sin dicho manejo, las reservas tienen más probabilidades de resultar ineficientes.

Este año los líderes del mundo se reunirán en China para establecer la agenda de los esfuerzos globales para la conservación de la biodiversidad en los próximos diez años. Los autores del estudio afirman que los planes para proteger formalmente al 30% de la superficie del planeta para el 2030 se están consolidando, pero que es crucial el buen manejo de las reservas naturales para proteger a las especies y garantizar su conservación,  estableciendo objetivos para lograr calidad en la protección de las áreas acordadas.

La investigación enfocada en las aves acuáticas -incluyendo especies en peligro de extinción de todo el mundo-, examina el impacto de 1.500 áreas protegidas en 68 países, sobre los más de 27.000 sitios donde existe información sobre el uso por parte de las aves acuáticas. Éstas están presentes en todo el mundo y pueden desplazarse rápidamente para colonizar o abandonar una zona en función de las condiciones del ambiente. Los resultados de este estudio probablemente tengan relevancia para la conservación de otras especies y para el manejo de áreas protegidas para aves no acuáticas. 

Cisne cuellinegro (Cygnus melancoryphus) o cisne de cuello negro en Argentina

El estudio fue liderado por las universidades de Exeter y Cambridge y se publicó en la revista Nature. El equipo de investigación incluyó a expertos de Wetlands International y a las universidades de Bagor, Queensland, Copenhague y Cornell. La investigación se sustentó en los esfuerzos de varios miles de voluntarios en todo el mundo que durante décadas recolectaron datos sobre las poblaciones de aves acuáticas a través del Censo Internacional de Aves Acuáticas (coordinado por Wetlands International) y del Censo Navideño de Aves (National Audubon Society). 

“Sabemos que los diferentes grupos de aves acuáticas requieren condiciones específicas en sus hábitats para su alimentación, descanso y nidificación. Si estos requisitos no se cumplen, las áreas protegidas no podrán proveer hábitats seguros y productivos para mantener a estas poblaciones de aves acuáticas”, dijo el Dr. Taej Mundkur, Coordinador del Censo Internacional de Aves Acuáticas de Wetlands International. 

“El estudio también pone de manifiesto la importancia de los programas de ciencia ciudadana como el Censo Internacional de Aves Acuáticas y el papel clave de los voluntarios para recolectar información y monitorear a las poblaciones de aves acuáticas a escala regional y a lo largo del tiempo, agregó Daniel Blanco, Director de la oficina de Wetlands International LAC en Buenos Aires, quien coordina el Censo Neotropical de Aves Acuáticas desde hace más de 30 años. 

“Sabemos que las áreas protegidas pueden prevenir la pérdida de hábitats críticos, especialmente en términos de detener la deforestación”, dijo Dra Hannah Wauchope, quien lideró la investigación desde el Centro de Ecología y Conservación del campus Penryn de Exeter en Cornwall. “Sin embargo, sabemos menos acerca de cómo hacer para que las áreas protegidas ayuden a la fauna silvestre.”

Tapa de la edición del 5 de mayo de la publicación Nature

Este estudio muestra que, mientras muchas áreas protegidas vienen funcionando bien otras no logran resultados positivos. “En vez de enfocarnos en el área total global que se logra proteger, necesitamos trabajar para garantizar que estas áreas estén bien administradas en beneficio de la biodiversidad”, dijo el Dr. Szabolcs Nagy, Coordinador del Censo Africano-Eurasiático de Aves Acuáticas de Wetlands International. 

La investigación utilizó un método de control de antes y después de la intervención, comparando las tendencias en las poblaciones de aves acuáticas antes de que se establecieran las áreas protegidas y después, y también comparando las tendencias de poblaciones similares de aves acuáticas dentro y fuera de las áreas protegidas. Esto proporcionó un panorama más preciso y detallado que los estudios anteriores. 

“Los resultados de este estudio contribuirán a generar mejores marcos de trabajo para la conservación de los corredores migratorios globales ” dijo Ward Hagemeijer, experto en conservación de aves acuáticas de Wetlands International, contribuyendo al trabajo de la Convención sobre la Diversidad Biológica, la Convención de los Humedales (Ramsar), el Acuerdo para la Conservación de las Aves Acuáticas Migratorias de Africa y Eurasia, y la Red Hemisférica de Reservas para Aves Playeras, así como también apoyando a los gobiernos nacionales para  establecer redes de sitios de importancia internacional para estas especies migratorias y también para  asegurar un manejo adecuado para la conservación en estas áreas.

La conclusión del estudio es que las áreas protegidas más extensas tienden a ser más eficaces, enfatizando la necesidad de un abordaje paisajístico para la designación y el manejo de los hábitats de las aves acuáticas.

 
Leé la publicación “Protected areas have a mixed impact on waterbirds, but management helps.” completa en el portal de Revista Nature.

Fotografías cortesía Horacio Matarasso