Los riesgos socioambientales del trigo transgénico en Argentina 

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A partir de la aprobación del cultivo del trigo transgénico HB4 por parte del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, científicos, productores y organizaciones que trabajan por el ambiente expresaron su rechazo a la resolución. Este trigo modificado genéticamente para resistir a las sequías, implica el uso de agrotóxicos potentes que afectan tanto a la gente como a la naturaleza. Desde Fundación Humedales / Wetlands International queremos expresar nuestra preocupación por los efectos que esto puede causar sobre el ambiente, los humedales y las personas. 

Argentina aprobó el cultivo y comercialización del trigo transgénico HB4, más resistente a las sequías y tolerante a los herbicidas más potentes. La decisión se conoció a través de la resolución 27/2022 del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación y rápidamente científicos, técnicos y las organizaciones ambientales expresaron públicamente su rechazo a esta medida.  

El Organismo Vegetal Géneticamente Modificado (OVGM) trigo IND- ØØ412-7, nombre científico del Trigo HB4, fue desarrollado por un grupo de científicos desde el CONICET y la Universidad Nacional del Litoral y producido por la firma argentina Bioceres. Es el primer trigo transgénico del mundo y fue diseñado para incrementar la productividad de las cosechas. En ese sentido, este trigo es tolerante al glufosinato de amonio, un herbicida 15 veces más tóxico que el glifosato. Cabe aclarar que todos los químicos que se emplean sobre los cultivos no afectan únicamente a la zona de aplicación directa, sino que penetran el suelo y terminan contaminando el agua y afectando también a nuestros humedales.  

En octubre de 2020, Agricultura había realizado una aprobación condicional del material transgénico HB4. La aprobación final llega luego de que Brasil, el mayor comprador individual de trigo argentino, diera permiso para la importación de trigo HB4, que también cuenta con el visto bueno de Colombia, Nueva Zelanda y Australia. Esto va en sintonía con la reciente aprobación de China de la soja transgénica, otro desarrollo producido en el país entre CONICET y  Bioceres, y permite intuir que el país asiático podría también querer el trigo transgénico.  

Los cultivos transgénicos requieren de una aplicación siempre creciente de herbicidas y otros agrotóxicos (se habla de “paquete tecnológico”), sin tomar en cuenta los daños que provocan en la salud y el ambiente.  

El colectivo Trigo Limpio, integrado por científicos, profesores, técnicos y referentes ambientales de diferentes universidades del país, expresó su rechazo a través de una carta abierta que publicó en sus redes sociales:  «Del glifosato al glufosinato: la profundización de un modelo de socioambiental de la mano de la ‘generación Hb4’». Allí expresan que esta decisión desoye el reclamo de cientos de organizaciones sociales y campesinas y de miles de científicos y es contraria a las medidas solicitadas por la Fiscalía Federal y la Defensoría Pública Oficial, que pidieron al Poder Judicial suspender de inmediato la aprobación condicional en octubre del 2020. 

Las consecuencias ambientales del trigo HB4 

La implementación del trigo HB4 podría resultar irreversible, ya que no es posible la coexistencia de trigo transgénico y no transgénico debido al proceso de “contaminación genética” que ocurre durante la polinización. A su vez, el aumento del uso de agrotóxicos que supondrá su cultivo afectará la calidad de nuestros suelos, alimentos y agua, así como conducirá a graves pérdidas de biodiversidad. 

El glufosinato de amonio, que se emplea para este tipo de cultivo, está clasificado por el SENASA como un químico de banda azul, 15 veces más tóxico que el glifosato, que se considera de banda verde. Según el comunicado de Trigo Limpio, este químico puede producir graves efectos sobre la salud. Estudios realizados sobre modelos experimentales de mamíferos arrojaron que podría repercutir sobre la memoria, generar una actividad locomotora reducida, y afectar la calidad y el ADN de los espermatozoides. La Unión Europea (Reglamento (CE) n.o 1107/2009) prohíbe esta sustancia para todos los usos en la categoría de plaguicidas.  

Si bien desde las primeras instancias de aprobación se negaba que fuera necesaria la aplicación de este herbicida , la Resolución 27/2022 del MAGyP menciona un dictamen que expresa, expidiéndose sobre el glufosinato de amonio: “se estima que éste proporcionará una nueva alternativa para optimizar el control de malezas en el cultivo de trigo y para aumentar los rendimientos ante situaciones de estrés hídrico”. 

Los efectos del modelo extractivista de producción con uso de semillas transgénicas, regido únicamente por el rendimiento del agronegocio, están a la vista tras más de 25 años de expansión del modelo sojero. El colectivo Trigo Limpio expresó: “Las bondades de la siembra directa para la conservación de los suelos se derrumbaron con la introducción del barbecho químico a base de glifosato. Surgieron sucesivas evidencias de deterioro en los agroecosistemas y en la salud detectadas y denunciadas por pueblos fumigados e ilustradas por los resultados de innumerables investigaciones científicas. También por el triste destino corrido en las últimas décadas por los bosques chaqueños, sus pobladores y su biodiversidad”. 

Si bien es indudable que la ciencia contribuye en muchos casos a mejorar la calidad de vida de las personas, también es necesario señalar que muchos de los actuales desarrollos tecnocientíficos tienen impactos negativos en el ambiente dado que se piensan con el único criterio de ser funcionales a la productividad, agravando la degradación ambiental que estamos enfrentando. Desde Fundación Humedales / Wetlands International queremos expresar nuestra preocupación por esta resolución que pone en riesgo nuestra salud y la de nuestros humedales. Es tiempo de pensar en modos de producción de alimentos sanos en contextos socio-ambientalmente sostenibles.   

Fuentes:

Bertello, Fernando.  (31 de mayo de 2022) «Tras la aprobación del trigo transgénico, resurgen dudas sobre su aceptación comercial en el mundo» en La Nación.

Colectivo Trigo Limpio (2022). “Del glifosato al glufosinato: la profundización de un modelo de deterioro socioambiental de la mano de la «generación Hb4».

Esteban, Pablo. (15 de noviembre de 2021). «Trigo transgénico: ¿avance científico o conflicto sanitario y ambiental?», Página 12.

Tierra Viva Agencia de Noticias. (12 de mayo de 2022). «El Gobierno autorizó el trigo HB4 y el pan transgénico se acerca a las mesas argentinas».

«Trigo transgénico: la Rural expresó su “preocupación” por la aprobación para la siembra». (12 de mayo de 2022). La Nación.