Sociedad civil exige al Estado panameño: respetar la protección de los humedales, ¡detengan su destrucción!

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Ciudad de Panamá – Mientras que globalmente se celebra el Día Mundial de los Humedales, su destrucción continúa en Panamá. Estas áreas cruciales para la economía local, la pesca y la biodiversidad, reservorios de agua dulce, asi como de agua limpia para el mantenimiento de nuestro recurso alimentario, tanto en tierra como en el mar, y proveedores de protección contra desastres como las inundaciones, son destruidas por la maquinaria pesada cada día. En este día, las organizaciones no-gubernamentales, nacionales e internacionales, exigen mediante un comunicado a las distintas autoridades gubernamentales pertinentes que asuman sus responsabilidades y tomen acciones concretas para respetar la protección legal y detener la destrucción de los humedales.

A través de este Comunicado se hace un llamado al Estado panameño para que reconozca los valores fundamentales de los humedales y de esta manera se detenga su destrucción.

 

En el Comunicado las organizaciones exigen a las autoridades una lista de 11 medidas para restituir la protección de los humedales en el territorio panameño y detengan su destrucción. Estas exigencias incluyen que la Autoridad de Recursos Acuáticos de Panamá (ARAP) restablezca las tarifas anteriores de multas y permisos por tala de manglares, la Corte Suprema restituya el estatus de área protegida del Sitio Ramsar Bahía de Panamá, para devolver a los ciudadanos la protección que estas áreas brindan para su seguridad y bienestar, y la ANAM mantenga la integridad del Sitio Ramsar Bahía de Panamá y trabajará con la ARAP en una lista de posibles nuevas designaciones de Áreas Protegidas de humedales costeros en Panamá. (Abajo el listado completo)

Este comunicado está respaldado por organizaciones no-gubernamentales nacionales e internacionales, siendo:

Alianza para la Conservación y el Desarrollo (ACD) – Alianza por un Mejor Darién –  Almanaque Azul – Amigos del Parque Internacional La Amistad (AMIPILA) – ARTURIS-Coiba – Asociación Agroecologista Macho de Monte – Asociación Agroecoturística La Amistad (ASAELA) – Asociación de Productores Agroecologista La Amistad (ADPAELA) – Asociación de Productores de Cultivos Exportables (APCE) – Asociación de Productores de Renacimiento (APRE) – Asociación de Derecho Ambiental – Asociación Ecologista Panameña – Asociación Ecologista de Productores Orgánicos de Rovira (ASEPOR) – Asociación Nacional para la Conservación de la Naturaleza (ANCON) – Centro de Estudios y Acción Social Panameña (CEASPA) – Centro de Incidencia Ambiental (CIAM) – Colegio de Biólogos de Panamá (COBIOPA) – Conservación Internacional (CI) – FUDIS – Fundación para el Desarrollo Sostenible de Panamá (FUNDESPA) – Fundación Marviva – Fundación Panamá Sostenible (PASOS) – Fundación para el Desarrollo Integral, Comunitario y Conservación de Ecosistemas en Panamá (FUNDICCEP) – Fundación para la Protección del Mar – Fundación Wetlands International – GITEC – Grupo Ecologista para la Protección del PILA (GERPROPILA) – Grupo Orgánico de Productores Cerropunteños (GORACE)  – REAL BOQUETE – Sociedad Audubon Panamá   – WWF

Día Mundial de las Humedales

En todo el mundo, el 2 de febrero se celebra el Día Mundial de los Humedales con actividades educativas y de concienciación que buscan resaltar su importancia, así como con el nombramiento de nuevos sitios Ramsar.  El tema de este año es ‘Los Humedales Cuidan el Agua’, poniendo el enfoque en este servicio que prestan los humedales a todos los seres vivos. Sin embargo, si nosotros los seres humanos no cuidamos los humedales, los humedales no pueden prestarnos este y muchos otros servicios vitales, como por ejemplo la protección contra las inundaciones, un hábitat para la biodiversidad, y la absorción de carbono para mitigar el cambio climático, entre otros.

Mediante este cuestionario, le informaremos del estado de las humedales en Panamá, el rol del Estado panameño en su destrucción, y qué exactamente es lo que está exigiendo la alianza de organizaciones no-gubernamentales del Estado para detener este proceso.

Preguntas & Respuestas (Q&A):

¿Cuál es la importancia fundamental de los humedales en Panamá?

Los humedales, especialmente los manglares, son fundamentales porque aseguran la producción de los recursos pesqueros, conservan la diversidad biológica, garantizan la calidad de las aguas continentales, protegen las zonas costeras porque evita las inundaciones de tierras bajas y ayudan a mitigar el impacto de tsunamis y tempestades. En general, aseguran el bienestar y la vida de todos los ciudadanos. Los servicios ambientales que proveen “gratuitamente” estos humedales representan un significativo aporte al Producto Interno Bruto y consecuentemente al crecimiento económico de la nación panameña, como ha sido confirmado por numerosos estudios científicos y valoraciones económicas en Panamá y el mundo.

¿Cuál es el estado de protección de los humedales en Panamá?

Panamá se suscribe a la Convención de Ramsar mediante la Ley 6 de 3 de enero de 1989 (GO 21211, 1989), comprometiéndose a aplicar el concepto de uso racional a través de sus directrices. La Autoridad Nacional del Ambiente actúa como autoridad administrativa para la implementación y cumplimiento de la Convención en la República de Panamá. Como parte de sus compromisos ha designado en el país a cinco sitios como Humedales de Importancia Internacional (“Sitios Ramsar”):

  • Golfo de Montijo
  • San San-Pond Sak
  • Punta Patiño
  • Bahía de Panamá
  • Damani-Guariviara

Estos humedales se encuentran parcial o completamente integrados al Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SINAP). También hay en la actualidad nueve áreas protegidas adicionales que cuentan con humedales, y se han identificado veintidós humedales de importancia en el Inventario de los Humedales Continentales y Costeros de la República de Panamá (ANAM, 2009). Asimismo,   Finalmente, es importante resaltar que los manglares no comprendidos dentro del SINAP deben ser gestionados por la Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá (ARAP) a través de zonas especiales de manejo marino-costero. 

La República de Panamá tiene la distinción de hospedar el Centro Regional Ramsar para la Capacitación e Investigación sobre Humedales para el Hemisferio Occidental (CREHO), ubicado en la Ciudad del Saber y apoyado por la ANAM y la Convención de Ramsar.

¿Cuáles son las amenazas principales a los humedales en Panamá?

Las amenazas a todos los tipos de humedales de Panamá son múltiples:

  • Desarrollo costero insostenible (residencial, comercial, turístico, entre otros), afectando ecosistemas a través de drenajes, tala, rellenos y alteraciones de la hidrología y dinámica costera.
  • Conversión de áreas de humedales a producción agrícola, particularmente como monocultivo (palma africana, arroz, banano, entre otros).
  • Gestión insostenible de cuencas hidrográficas, incluyendo desarrollo de proyectos hidroeléctricos sin consideración del caudal ecológico y efectos cumulativos.
  • Falta de manejo de desechos sólidos y aguas servidas producidas en centros urbanos y otros poblados rurales

¿Cuáles son los impactos económicos y sociales de esta destrucción? ¿Y cómo afectará a la vida cotidiana de los ciudadanos panameños?

  • Mayor vulnerabilidad de inundación en zonas bajas y costeras como Ciudad de Panamá
  • Efecto sobre la calidad de agua por pérdida de servicio de filtración natural
  • Pérdida de la capacidad de almacenamiento de agua, resultando en la reducción de suministro para consumo humano, industrial y/o agrícola
  • Pérdida de especies de plantas y animales por contaminación y reducción de su hábitat
  • Pérdida de ingresos de comunidades costeras dependientes de los productos de los ecosistemas marino-costeros (particularmente pesca y recolección de concha)

¿Dónde se están destruyendo a los humedales en Panamá?

Tanto los humedales costeros como los continentales están siendo afectados actualmente, en todas las zonas del país. Destacamos sólo algunos ejemplos:  

Ejemplo 1. Bahía de Panamá

Uno de los casos más ilustrativos de la situación crítica de los humedales en Panamá es Bahía de Panamá.   Este humedal emblemático ha venido obteniendo reconocimiento nacional e internacional por sus extraordinarias características, cuando desde 1980 fue designado como un área restringida para el desarrollo urbano metropolitano y posteriormente otras normas ratificaron la necesidad de su protección. En 2003 la República de Panamá reconoce su valor ante el mundo y lo propone como un humedal de importancia internacional, siendo así aceptado mediante su designación como Sitio Ramsar por los 160 países que son parte de la Convención Ramsar. Y aún más, en 2005, se designa a estos humedales como un sitio de importancia hemisférica, por la Red Hemisférica de Reservas para Aves Playeras, reconociéndose así el rol fundamental que tienen para garantizar migraciones exitosas de muchas especies de aves en el hemisferio.

De este modo, los panameños hemos reconocido con mucho orgullo su importancia ecológica y sus valores culturales, sociales y económicos en el contexto no solo nacional sino internacional; y el país adquirió compromisos tanto en su legislación nacional, como en el marco de tratados internacionales ambientales y comerciales para conservar las extensiones de manglares y fangales que componen la Bahía.

Sin embargo, la suspensión provisional por parte de la Sala Tercera de la Corte Suprema de Justicia, del estatus de área protegida del Refugio de Vida Silvestre Humedal Bahía de Panamá (Sitio Ramsar No. 1319) y la Resolución de la ARAP que redujo tanto las tarifas de multas por tala ilegal como los permisos de corte de manglares, han abierto las puertas para la destrucción y tala de los manglares, propiciando la proliferación de nuevos rellenos sobre áreas inundables. Esto aumentará la vulnerabilidad y el riesgo de desastres en buena parte de la Ciudad de Panamá y particularmente en el Corregimiento de Juan Díaz, causará un desequilibrio hídrico y crea un hábitat que afecta los ciclos de vida de las especies que dependen de estos humedales, entre estas las que conforman el recurso pesquero alimentario para nuestro país. Este hecho no solo atenta contra la seguridad humana, sino también contra la seguridad jurídica, ecológica, alimentaria y económica del país. La función de ‘barrera natural’ se pierde por completo, poniendo de esta forma en peligro a numerosas comunidades de la Ciudad de Panamá. Asimismo, se pone en riesgo millones de dólares de inversión en infraestructura privada y pública, tales como: el Aeropuerto Internacional Tocumen, el Corredor Sur y la Planta de Tratamiento de Aguas Servidas.

Ejemplo 2. Laguna de Matusagaratí

La laguna Matusagaratí está registrada como el humedal más grande de la República de Panamá. Abarca 49 mil 422 hectáreas, en los distritos de Chepigana y Pinogana, provincia de Darién. Sólo una pequeña parte de este humedal forma parte del área protegida Reserva Forestal de Canglón, a partir del año 1984.

Este humedal ha sido ocupado durante mucho tiempo por campesinos que practican actividades agrícolas de subsistencia. Las primeras denuncias ciudadanas sobre la intención de darle uso comercial privado a estas tierras datan de 2006. Esas denuncias fueron el primer paso en el proceso de organización comunitaria para la defensa del humedal. Así, quien interpone nuevas denuncias en 2009 ya es una organización constituida con el nombre de “Alianza por un Mejor Darién”.

Hoy, aquellos temores se han convertido en realidad. A la fecha, unas 9 mil hectáreas del Humedal están en manos de diferentes usuarios e intereses privados, que prevén utilizar esas tierras para la siembra de palma aceitera y otros cultivos.

Las amenazas para el humedal son graves. Desde hace 2 años, por ejemplo, se han presentado cuestionamientos por los pobladores del área, que el Humedal Laguna Matusagaratí está siendo afectado por profundas zanjas, de varios kilómetros de longitud, que construye la empresa Agse Panamá S.A. (Agricultura y Servicios S.A.), con un proyecto de siembra de 2 mil 7 hectáreas de arroz bajo sistema de riego, cuya aprobación del respectivo Estudio de Impacto Ambiental se dio en el 2009. Con dicho proyecto se realizan adicionalmente fumigaciones aéreas con agroquímicos, cuyas afectaciones deben ser identificadas e investigadas. Exigimos a la ANAM que supervise el cumplimiento del Programa de Adecuación y Manejo Ambiental de dicho proyecto y presente los resultados a la comunidad.

Laenorme cantidad de peces muertos que han bajado por el río Tuira y el Balsa en determinados momentos, lo cual ha sido identificado por sus habitantes y verificado por la ARAP, dan muestra que el humedal está siendo afectado.

Caso 3: Río San Pablo, Veraguas

Tres proyectos hidroeléctricos sobre el río San Pablo en la provincia de Veraguas amenazan el bienestar de los habitantes de las comunidades de San Bartolo y de Cañazas, quienes se han opuesto rotundamente a estos proyectos sin resultado alguno.

Los Estudios de Impacto Ambiental aprobados por la ANAM omiten los impactos a los ríos y la sedimentación que impactará al Golfo de Montijo, el cual es un Humedal de Importancia Internacional (Sitio Ramsar). El Río San Pablo es uno de los principales afluentes de este Humedal, por lo que cualquier modificación a su régimen hidrológico puede afectar gravemente las características ecológicas del Sitio Ramsar, así como los servicios ambientales de los cuales depende la población local.

Las organizaciones y líderes de las comunidades de Veraguas han expresado sus preocupaciones al Comité Nacional de Humedales y solicitan a la Autoridad Nacional del Ambiente subsanar las fallas en la aprobación de los Estudios de Impacto Ambiental correspondientes.

¿Y cómo pueden las autoridades parar su destrucción?

Las autoridades tienen herramientas para reestablecer la protección de los humedales en el país. Es su responsabilidad implementar las regulaciones existentes y no debilitarlas o modificarlas. Adicionalmente  pueden establecer o ampliar las áreas protegidas, fortalecer la gestión de las ya existentes, fomentar la recuperación de las áreas ya dañadas asegurando su regeneración natural o incrementando los programas de reforestación y restauración, y castigar más rigurosamente los delitos ambientales.

¿Qué están exigiendo las organizaciones al Estado?

Las organizaciones no-gubernamentales nacionales e internacionales, exigen que:

  1. La Autoridad de Recursos Acuáticos de Panamá (ARAP) restablezca las tarifas anteriores de multas y permisos por tala de manglares, que fueron fundamentadas sobre argumentos técnicos debidamente sustentados.
  2. La Corte Suprema restituya el estatus de área protegida del Sitio Ramsar Bahía de Panamá, para devolver a los ciudadanos la protección que estas áreas brindan para su seguridad y bienestar.
  3. El Ministerio Público brinde a través del debido proceso legal, la tutela judicial efectiva de los recursos naturales, en especial los manglares y otros humedales, en particular en el caso de la denuncia interpuesta contra la posible comisión de delitos contra el ambiente y el ordenamiento territorial en el área del Humedal Bahía de Panamá.
  4. La Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) mantenga la integridad del Sitio Ramsar Bahía de Panamá revocando su solicitud de disminuir los límites establecidos oficialmente ante la Convención de Ramsar en el año 2009.
  5. La ANAM vele y actúe para que todos los proyectos que pretendan destruir humedales no sean admitidos con una Categoría de Estudio de Impacto Ambiental inferior a Categoría III, considerando que los humedales son áreas críticas sobre las que se pueden producir impactos ambientales negativos directos e indirectos, acumulativos y sinérgicos, de significación cuantitativa y cualitativa, se generan impactos acumulativos y sinérgicos que ameritan un análisis más profundo.
  6. La ANAM contemple en el proceso de Evaluación de Impactos Ambientales medidas que exijan que se muestren efectivamente los alcances y amenazas de los proyectos sobre los humedales o en sus zonas de amortiguamiento, así como que se determinen los efectos sinérgicos y acumulativos de los proyectos como por ejemplo, el régimen hidrológico que afecta a los humedales en la cuenca baja, como en la Cuenca 118 del Río San Pablo, el cual aporta agua dulce al Sitio Ramsar Golfo de Montijo.
  7. La ANAM garantice que se realice adecuadamente la consulta ciudadana, y no se repitan casos como por ejemplo el de la construcción de dos (2) proyectos hidroeléctricos, cuyos EsIA omitieron la consulta a las comunidades de la provincia Veraguas.
  8. El Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial cumpla lo establecido en las normas existentes que protegen los humedales de la Bahía de Panamá y otros del territorio nacional, y no apruebe Esquemas de Ordenamiento Territorial que van en contra de las mismas ni aquellos que destruyen manglares y otros humedales.
  9. El Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC) determine claramente y divulgue ampliamente los riesgos a los que se expone la población con la destrucción de los manglares y otros humedales y la construcción de proyectos urbanos sobre áreas inundables y que además, no dilate más la expedición de la Resolución que declara los humedales de Juan Díaz zona de alta vulnerabilidad a desastres por inundaciones. La Ciudad no espera menos de la institución que por Ley debe proteger la vida de todos los residentes del país.
  10. La ANAM y ARAP coordinen el trabajo en documentar una lista de posibles nuevas designaciones de Áreas Protegidas de humedales costeros en Panamá.
  11. La Alcaldía de Panamá actúe con coherencia luego de un largo período de consultas y análisis realizado de junio a septiembre de 2012 en conjunto con organizaciones no gubernamentales, Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos (SPIA), Universidad de Panamá, Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (APEDE) y otras instituciones del Estado. La Sra. Alcaldesa emitió un decreto en junio de 2012 que prohíbe efectuar trabajos de movimiento de tierra, rellenos o construcción, dentro del área que conforma el humedal Bahía de Panamá. Además, se comprometió a ‘fortalecer las acciones de conservación, protección, uso racional y manejo de ecosistemas a efecto de evitar daños ecológicos que se pudiesen causar con la construcción en el área de humedal en la Bahía de Panamá.  A pesar de que la Sra. Alcaldesa pudo comprobar los riesgos a desastres que se exponen las poblaciones vecinas al humedal Bahía de Panamá de continuar la construcción de rellenos y que se comprometió en establecer una zona de protección, los grupos que atendieron su llamado de consultas aún esperan que la propuesta de conservación del humedal que se le presentó sea elevada a una declaratoria de protección. Hasta el día de hoy el Municipio de Panamá ha permitido el avance de la destrucción desenfrenada de los humedales de Juan Díaz uniéndose así a la ya larga lista de autoridades que no han logrado hacer valer la autoridad que tienen de cumplir sus propias normas.